
Ps Pablo Elvir
Honduras Campus Pastor
Mi Llamado
Introducción
Vivimos en una generación que habla mucho sobre propósito. Muchos quieren descubrir para qué fueron creados, cuál es su llamado o qué quiere Dios hacer con su vida.
Pero antes de responder esas preguntas, la Biblia nos lleva a una mucho más importante:
¿Quién es el que me llama?
Porque el llamado nunca comienza con una tarea. Comienza con un encuentro con Jesús.
Cada vez que Dios llama a alguien en las Escrituras, primero se revela a esa persona. Antes del ministerio, antes del servicio y antes de la misión, siempre hay una relación.
APLICACIÓN PERSONAL
- ¿Cómo está hoy mi relación con Jesús
- ¿Estoy buscando más mi propósito o conocer más a Cristo?
- ¿Recuerdo el impacto de mi primer encuentro con Él?
- ¿Qué paso puedo dar esta semana para acercarme más a Jesús?
DISCUSIÓN DE GRUPOS
- ¿Qué aprendemos del llamado de Pedro y del llamado de Pablo?
- ¿Por qué el encuentro con Jesús debe seguir siendo el centro de la vida cristiana?
- ¿Qué diferencia existe entre seguir un llamado y seguir a Jesús?
- ¿Qué cosas pueden enfriar nuestra pasión por Cristo?
- ¿Qué decisión práctica puedes tomar esta semana para fortalecer tu relación con Él?
1. Antes de descubrir mi llamado, me encuentro con Jesús
Pedro estaba haciendo lo que hacía todos los días. Era un pescador trabajando junto al lago de Galilea cuando Jesús pasó, lo llamó y cambió completamente el rumbo de su vida.
Jesús no comenzó hablándole de un ministerio o de un propósito. Su invitación fue sencilla:
“Sígueme.”
Lo mismo sucede con Pablo.
Hechos 9:3-6
Pablo ni siquiera estaba buscando a Jesús. Iba en dirección contraria, persiguiendo a la iglesia, cuando Cristo salió a su encuentro.
En un solo momento, toda su historia cambió.
Muchos creyentes pueden identificar un momento similar en su propia vida. Quizá no estaban buscando a Dios, pero Él salió a su encuentro y transformó su corazón.
Ese encuentro sigue siendo el fundamento de todo lo demás.
Un encuentro que permanece
Con el paso del tiempo es fácil comenzar a enfocarnos en lo que hacemos para Dios y olvidar a la persona de Jesús.
Por eso el escritor de Hebreos nos recuerda:
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.”
Hebreos 12:2
El encuentro con Jesús no es solamente el inicio de la vida cristiana. Es el centro de la vida cristiana.
Pedro tuvo muchos encuentros con Jesús que marcaron su caminar. Pablo también. Incluso después de años de ministerio seguía escribiendo:
“Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo…”
Filipenses 3:10
Mientras más caminamos con Cristo, más queremos conocerlo.
2. No seguimos un llamado; seguimos a Jesús
Una de las confusiones más comunes es pensar que la vida cristiana gira alrededor del llamado.
La Biblia enseña algo diferente.
Seguimos a Jesús, y el llamado nace de esa relación.
Cuando nuestra prioridad es Cristo, el propósito comienza a tomar forma de manera natural.
El llamado siempre tiene un costo
Seguir a Jesús nunca ha significado vivir una vida cómoda.
Habrá momentos donde obedecer será difícil.
Habrá decisiones que requerirán fe.
Por eso nadie puede sostener un llamado si primero no ha conocido profundamente a Aquel que lo llamó.
Cuando recordamos quién nos salvó, entendemos que vale la pena seguirlo.
Un encuentro cambia el rumbo
Conozco a un pastor cuyo encuentro con Dios ocurrió mientras sostenía una pistola frente a su boca.
No estaba en una iglesia.
No había música.
No había un predicador.
Solo estaba él y Dios.
Ese encuentro no solamente salvó su vida. También cambió completamente el propósito por el que vive.
Eso es lo que hace Jesús.
No solamente cambia nuestro destino.
Transforma la dirección de nuestra vida.
3. Sin pasión por Cristo no tendremos compasión por otros
Cuando nuestra relación con Jesús se enfría, también comienza a apagarse nuestro deseo de ver a otras personas conocerlo.
La pasión por el Evangelio siempre nace de una relación viva con Cristo.
Si hoy sentimos que hemos perdido ese entusiasmo, probablemente no necesitamos una nueva estrategia.
Necesitamos volver a encontrarnos con Jesús.
Porque cuando conocemos más a Cristo, también crece nuestro amor por las personas.
Conclusión
Esta semana no buscamos responder cuál es nuestro llamado.
Respondimos una pregunta mucho más importante:
¿He tenido un verdadero encuentro con Jesús?
Todo llamado comienza allí.
Antes del servicio.
Antes del ministerio.
Antes del propósito.
Primero viene el Salvador.
Y mientras caminamos con Él, descubrimos poco a poco aquello para lo que fuimos creados.