Ps Pablo Elvir

Honduras Campus Pastor

Que tienes en tu mano

Esta semana muchos de nuestros jóvenes regresaron de campamento. Y una de las cosas que más disfruto es escuchar cómo Dios cambia historias.

Mientras escuchaba algunos testimonios, noté algo. La mayoría no hablaba solamente de una experiencia con Dios. Hablaban de propósito.

Algunos descubrieron liderazgo.

Otros descubrieron fe.

Otros entendieron que Dios podía usar su historia.

Otros descubrieron que servir a otros también era parte de su llamado.

APLICACIÓN PERSONAL

  1. ¿Estoy buscando solamente recibir de Dios o también servirle?
  2. ¿Qué habilidades, recursos o experiencias ha puesto Dios en mis manos?
  3. ¿Qué me ha impedido responder al propósito de Dios?
  4. ¿Qué paso de obediencia necesito dar esta semana?
  5. ¿Cómo puedo usar lo que Dios me dio para fortalecer a alguien más?

DISCUSIÓN DE GRUPOS

  • ¿Qué parte del mensaje habló más a tu vida?
  • ¿Qué crees que Dios ha puesto en tus manos para servir a otros?
  • ¿Con cuál excusa te identificas más cuando piensas en servir?
  • ¿Qué significa para ti vivir con una mentalidad de Reino?
  • ¿Cuál será tu siguiente paso para caminar en el propósito que Dios preparó para ti?

1. DIOS YA PREPARÓ BUENAS OBRAS PARA TI

Efesios 2:10 NVI

“…creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

La Biblia no dice que debemos inventar nuestro propósito.

Dice que Dios ya lo preparó.

Él preparó oportunidades para servir.

Preparó personas que necesitan ser amadas.

Preparó conversaciones.

Preparó actos de generosidad.

Preparó momentos donde Su Reino puede avanzar a través de nosotros.

Nuestra responsabilidad es caminar en aquello que Él ya preparó.

El propósito no comienza preguntando:

“¿Qué quiero hacer con mi vida?”

Comienza preguntando:

“Señor, ¿qué preparaste para mí?”

Porque Dios llama.

Y nosotros respondemos.


2. DIOS USA LO QUE YA TIENES

Jesús estaba frente a una multitud enorme.

Miles de personas tenían hambre.

Los discípulos solo veían un problema.

Pero apareció un muchacho.

No conocemos su nombre.

No sabemos su edad.

Solo sabemos una cosa.

Entregó lo que tenía.

Cinco panes.

Dos peces.

Parecía demasiado poco.

Pero cuando llegó a las manos de Jesús, fue suficiente para alimentar a miles.

Creo que muchas veces pensamos que Dios está esperando más experiencia.

Más recursos.

Más preparación.

Pero el muchacho entendió algo.

No se enfocó en lo poco que tenía.

Lo puso en las manos correctas.

Quizás no tienes todo.

Pero Dios nunca te pidió todo.

Te pidió lo que ya puso en tus manos.


3. DIOS BUSCA DISPONIBILIDAD, NO PERFECCIÓN

Muchas personas retrasan su propósito pensando:

“Cuando esté listo.”

“Cuando sepa más.”

“Cuando tenga más tiempo.”

“Cuando tenga más dinero.”

Pero Dios nunca ha esperado personas perfectas.

Ha buscado personas disponibles.

El muchacho no esperó tener más comida.

Simplemente entregó lo que tenía.

Y esa sigue siendo la invitación de Dios.

No preguntarnos solamente:

“¿Qué más necesito?”

Talento.

Tiempo.

Recursos.

Experiencia.

Disponibilidad.

Todo comienza con una entrega.

Porque cuando ponemos nuestra vida en Sus manos, Dios hace mucho más de lo que podríamos hacer solos.


Conclusión

La historia no se trata del pan.

No se trata de los peces.

Se trata de un joven que decidió poner lo que tenía en las manos de Jesús.

Y esa sigue siendo la invitación para nosotros.

No queremos solamente recibir de Dios.

Queremos agradarlo.

Queremos servirle.

Queremos caminar en aquello que Él preparó desde antes de que naciéramos.

Que nuestra oración sea:

“Señor, todo lo que soy es Tuyo.

Úsame para Tu gloria.”

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