Ps Kimberly Elvir

Honduras Campus Pastor

Semillas para el futuro

Hoy celebramos el Día del Padre.

Cuando pensamos en un padre, pensamos en alguien que siembra.

Un padre siembra tiempo.
Siembra esfuerzo.
Siembra amor.
Muchas veces siembra sacrificio para un fruto que tal vez no verá de inmediato.

Da hoy para que sus hijos tengan un mejor mañana.

Así funcionan también las semillas.

Parecen desaparecer cuando caen en la tierra, pero en realidad están dando vida a un futuro.

Así obra Dios.

A través de personas que siembran con fe.
A través de sacrificios que producen fruto.
A través de generaciones que deciden invertir en lo que viene.

Hoy quiero hablar de tres verdades que vemos en toda la Biblia y que también han marcado la historia de CityHope.

APLICACIÓN PERSONAL

  1. ¿Qué semilla ha puesto Dios en tus manos para sembrar hoy?
  2. ¿Estás dispuesto a abrazar una nueva temporada, aunque implique cambios?
  3. ¿Cómo puedes participar en lo que Dios está haciendo en esta nueva etapa de CityHope?
  4. ¿Qué recuerdo de la fidelidad de Dios fortalece tu fe para seguir avanzando?

DISCUSIÓN DE GRUPOS

  • ¿Qué enseñanza te dejó la imagen de la semilla durante este mensaje?
  • ¿Por qué Dios suele desarrollar sus planes por etapas y no de una sola vez?
  • ¿Qué aprendemos del tabernáculo acerca de caminar con Dios durante las transiciones?
  • ¿Qué diferencia existe entre dar por obligación y dar con un corazón dispuesto?
  • ¿Cuál ha sido un momento donde viste claramente la fidelidad de Dios en tu vida o en CityHope?
  • ¿Cómo puedes contribuir personalmente a la nueva etapa que Dios está abriendo para la iglesia?

 

1. Toda obra de Dios comienza con una semilla

Ninguna planta comienza siendo grande.

Toda planta comienza siendo una pequeña semilla.

En nuestra casa hemos comenzado a aprender un poco sobre plantas.

Todavía no somos expertos, pero ya no hemos matado ninguna recientemente.

Tenemos varias plantas y algo hemos aprendido.

Toda planta necesita cuidado.

Necesita agua.

Necesita tiempo.

Necesita paciencia.

Así comenzó CityHope.

Fue una semilla pequeña.

Comenzamos en Little Feet, con un salón rentado.

Luego llegaron los domingos en Expocentro.

Cada semana armábamos y desarmábamos todo.

Sillas.

Sonido.

Kid City.

Pantallas.

Hubo domingos donde, después de todo el montaje, solamente estaba nuestro equipo y un grupo misionero.

Pero igual hicimos iglesia.

Porque una semilla no deja de ser valiosa solo porque todavía es pequeña.

Nada crece sin el sacrificio de alguien.


2. El crecimiento requiere nuevas temporadas

Llega un momento en que una planta necesita una maceta más grande.

No porque la anterior fuera mala.

Sino porque ya cumplió su propósito.

Si no cambia de espacio, deja de crecer.

Eso también pasó con nosotros.

Después llegó Castaños.

Aquí crecimos.

Aquí vimos vidas transformadas.

Aquí vimos familias restauradas.

Aquí vimos personas conocer a Cristo.

Ahora sentimos que Dios nos llama nuevamente a crecer.

No porque este lugar haya fallado.

Sino porque Dios sigue haciendo crecer aquello que Él plantó.

Lo mismo sucedió con Israel.

Todo comenzó con la fe de Abraham.

Después vino Isaac.

Luego Jacob.

Después Moisés.

Primero siguieron a Dios guiados por una nube y una columna de fuego.

Luego Dios les dio un tabernáculo portátil.

Una tienda que podían levantar y desmontar.

Dios siempre ha acompañado a su pueblo en cada temporada.

No todas las temporadas se ven iguales.

Pero todas forman parte del mismo propósito.


3. Las nuevas temporadas se construyen juntos

Dios nunca pidió que una sola persona levantara el tabernáculo.

Invitó a todo el pueblo a participar.

Todos los que fueron movidos en su corazón trajeron su ofrenda para la obra del Señor.

La participación fue completamente voluntaria.

Nació de un corazón agradecido.

Y ocurrió algo extraordinario.

El pueblo llevó tanto que Moisés tuvo que pedir que dejaran de traer más.

Había más que suficiente para terminar la obra.

Así funcionan las obras de Dios.

Cuando una comunidad abraza la visión, cada persona aporta lo que Dios pone en su corazón.

No por presión.

Por convicción.

Hoy vivimos una temporada parecida.

Estamos entrando en un nuevo espacio.

Estamos levantando una nueva etapa para CityHope.

Y lo haremos como siempre lo hemos hecho.

Juntos.


Conclusión

Antes de entrar en una nueva etapa, Dios pidió que conservaran algunos recuerdos dentro del arca del pacto.

Hebreos 9:4 (NVI)

Había tres elementos.

El maná.

Recordaba la provisión de Dios.

La vara de Aarón.

Recordaba el llamado y la fidelidad de Dios.

Las tablas del pacto.

Recordaban la Palabra que nunca cambia.

Nosotros también tenemos recuerdos.

Personas que conocieron a Jesús.

Familias restauradas.

Milagros.

Oraciones contestadas.

Todo lo que Dios hizo en Castaños forma parte de nuestra historia.

Pero Dios todavía no ha terminado.

Este es nuestro último domingo oficial en este lugar.

La próxima semana nos reuniremos para servir y ayudar con la mudanza.

Luego comenzaremos una nueva temporada.

Seguimos avanzando.

Seguimos sembrando.

Seguimos creyendo.

Porque el Dios que fue fiel en cada temporada seguirá siendo fiel en la siguiente.

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