[vc_row][vc_column][wbc_heading tag=”h4″ align=”left” md_font_size=”15″ sm_font_size=”15″ xs_font_size=”15″ title=”Con mucha frecuencia el temor nos roba el gozo, sin darnos cuenta, porque hay tantas cosas que podemos hacer en nuestra, cambios que tal vez necesitamos, pero por temor no lo hacemos, nos dejamos vencer, porque vemos más la dificultad y creemos más en ella que en las promesas de la palabra de Dios. LOS CAMBIOS increíblemente son ladrones del gozo, a veces aunque sean positivos, no podemos disfrutarlos, y esto muchas veces porque no sabemos que estamos dentro de un proceso en nuestras vidas.

Como experiencia propia, teniendo una vida cómoda, tranquila, solvente, tuve que enfrentar un cambio drástico, no solo yo mi familia también, pero esto es parte de lo que a mi me tocó, tomar el control de mi casa, los quehaceres normales, pero que yo no había hecho, ni pensé que haría, barrer, trapear, lavar, planchar, con llanto por lo difícil que esto era para mi, me quejaba, renegaba, pataleaba, gritaba, cada día estaba lleno de amargura, pero realmente yo no podía cambiar la situación y mucho menos con esa actitud, sentía que era una carga imposible, obviamente no había felicidad para mi, pero un día leyendo la palabra, porque esto lo hacía, pero aún así no tenia gozo, me topé con SANTIAGO 1:2 que dice: Hermanos tener por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe, produce paciencia, más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales sin que os falte cosa alguna. Y me encanto esta versión

Esta palabra abrió mis ojos y por supuesto el entendimiento de que era una prueba que debía pasar. Al igual me lleno ROMANOS 12:12 Gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. Tome la determinación de darle el control al Espíritu Santo, cada día, ministrando mi casa con alabanza, MIENTRAS SEGUÍA BARRIENDO Y LIMPIANDO, pero ahora con gozo, sin darme cuenta de la carga, realmente sentía que el Espíritu Santo me guiaba en cómo debía hacer cada cosa.

Ahora mi trabajo es en mi casa, el cual disfruto a plenitud, hago cada cosa con gozo, como para el Señor, sin permitir que nada me robe la comunión con Dios.

Promesa: No importa la condición, no importa lo duro de tu prueba, la incertidumbre, el temor, las cargas que podamos arrastrar de nuestro pasado, el peso de nuestro futuro. Busquemos a Dios, escuchemos su voz, sometámonos a El y veremos que al final, te llevará al lugar o al propósito que El tiene destinado para ti, lo habrás logrado con gozo, en medio de la dificultad. El es real, El es fiel, y cumple sus promesas” font_size=”15″ line_height=”26″ color=”#828282″][/vc_column][/vc_row]

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *