
Ps Pablo Elvir
Honduras Campus Pastor
Árbol plantado junto a corrientes
Esta temporada está llena de símbolos, celebraciones y tradiciones.
Pero si no nos detenemos, podemos perder el propósito.
La Navidad no es solo un recuerdo bonito.
Es una invitación a vivir con intención.
A conectar con propósito.
A responder correctamente a lo que Dios ya hizo por nosotros.
La semana pasada miramos la cruz y el regalo de la sanidad.
Hoy nos enfocamos en otra respuesta clave del corazón.
La honra.
APLICACIÓN PERSONAL
Al estudiar cada mensaje en esta serie, medita en lo siguiente:
¿Dónde estás plantado hoy?
¿Estás conectado a la fuente o solo sobreviviendo por esfuerzo?
La honra no se mide por palabras o intenciones.Se refleja en una vida que da fruto.
Esta temporada es una oportunidad para evaluar nuestras raíces, nuestra conexión y nuestro fruto.
Permanecer en Cristo es la forma más clara de honrarlo.
DISCUSIÓN DE GRUPOS
¿Qué significa para ti honrar a Jesús en esta temporada?
¿Qué te enseñan los regalos de los sabios sobre la identidad de Cristo?
¿En qué área de tu vida hay hojas, pero poco fruto?
¿Qué corrientes necesitas fortalecer para permanecer conectado a la fuente?
¿Cómo puedes vivir esta Navidad con más propósito y menos distracción?
1. Honrar a Jesús con propósito
Mateo 2:11 nos muestra a los sabios llegando a Jesús.
Ellos no llegaron por casualidad.
Hicieron un viaje largo, sacrificial y lleno de fe.
Buscaron. Esperaron. Caminaron.
Y cuando llegaron, adoraron y ofrecieron regalos.
No eran magos sin dirección.
Eran hombres sabios que conocían las Escrituras.
Entendían que ese niño no era común.
Isaías 9:6 declara quién era Él.
Rey. Salvador. Príncipe de Paz.
Por eso vinieron con propósito.
A honrar a la promesa de Dios.
2. Regalos que revelan identidad
Los regalos que ofrecieron no fueron al azar.
Cada uno declaraba una verdad eterna sobre Jesús.El oro reconocía su realeza.
El incienso reconocía su divinidad y sacerdocio.
La mirra anunciaba su sacrificio y propósito redentor.Jesús no solo nació para ser admirado.
Nació para reinar, reconciliar y salvar.
3. El fruto como expresión de honra
La Navidad nos recuerda que Jesús fue un regalo para nosotros.
Pero también nos confronta con una pregunta.
¿Qué estamos presentando nosotros delante de Él?
No se trata de lo material.
Se trata del fruto de nuestra vida.
Carácter. Obediencia. Generosidad. Gratitud. Integridad. Amor. Dominio propio.
Jesús siempre ha mirado el fruto.
Mateo 21:19 muestra un árbol con apariencia, pero sin fruto.
Las hojas no fueron suficientes.
La falta de fruto tuvo consecuencias.
Dios no busca apariencia espiritual.
Busca una vida que produzca fruto real.
4. El árbol que Dios espera
Salmo 1:3 describe el modelo correcto.
Un árbol plantado junto a corrientes de agua.
Da fruto en su tiempo.
Su hoja no cae.
Todo lo que hace prospera.Dios no exige fruto sin provisión.
Él mismo nos planta donde hay vida.Las corrientes representan
Su presencia
Su Palabra
El Espíritu Santo
La comunidad de fe
La obediencia diariaUn árbol sano no se esfuerza por dar fruto.
Permanece conectado a la fuente.
5. Permanecer es la verdadera honra
Cuando intentamos vivir por nuestra propia fuerza, nos secamos.
La verdadera honra no está en hacer más.
Está en permanecer bien plantados.
Hebreos 12:2 nos recuerda poner los ojos en Jesús.
No se trata de producir por esfuerzo humano.
Se trata de permanecer donde Dios nos plantó.
Cuando permanecemos
nuestras hojas no se secan
y nuestra vida da fruto constante
Así se honra al Señor.
Colosenses 1:10
Andar como es digno del Señor
agradándole en todo
llevando fruto en toda buena obra
y creciendo en el conocimiento de Dios