
Ps Jezer Quin
Pastor de La Siguiente Generacion
Suficientes para lo que Dios nos ha dado
Comenzamos este mes celebrando a la siguiente generación. Como iglesia creemos firmemente que ellos son la esperanza de mañana, los que Dios usará para transformar nuestra nación. No lo decimos a la ligera; hemos visto cómo el Espíritu Santo se ha derramado sobre niños y jóvenes, levantando adoradores y futuros líderes.
Conclusión
El salmista escribió:
“Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos; a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, sino que guarden sus mandamientos.”
(Salmo 78:6-7)
La siguiente generación necesita padres, madres, abuelos y líderes que los guíen. No podemos delegarles a los jóvenes la carga de empujar solos hacia Dios. Ellos necesitan un hogar que los respalde, que los forme, que les muestre el camino.
Hoy es tiempo de levantarnos como iglesia y como familias. Porque Dios no te escogió por lo que has hecho, sino por lo que Él quiere hacer a través de ti.
Tres llamados finales:
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Para los padres que se han sentido insuficientes o desanimados.
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Para quienes llevan años sembrando y aún no ven fruto.
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Para quienes hoy quieren decir: “Aquí estoy, Señor, úsame.”
Dios quiere recordarte que en Él ya eres suficiente para lo que te ha confiado.
Introducción
Pero junto a ese mover también hemos visto oposición. El enemigo ha atacado especialmente a las familias: trayendo división, inseguridad e incluso desánimo en los padres. Muchos han llegado a creer la mentira de que no son suficientes para guiar a sus hijos en la fe.
Tal vez te has dicho: “He fallado demasiado”, “no soy ejemplo”, “ya es tarde para recuperar el tiempo perdido.” Pero hoy quiero recordarte algo: Dios no te escogió por tu perfección, sino por tu disposición.
El apóstol Pablo escribió:
“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Corintios 12:9)
Y también:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” (Romanos 8:1)
No necesitas ser perfecto para ser usado por Dios. Solo necesitas ser obediente.
1. El crecimiento invisible
Permíteme contarte la historia del bambú chino. Esta planta pasa años desarrollando raíces bajo tierra sin que nada sea visible en la superficie. Pero cuando llega el tiempo, crece varios metros en cuestión de semanas.
La crianza, la oración, el modelar la fe son así. Puede que no veas resultados inmediatos, pero Dios está trabajando en lo invisible. Lo mismo sucedió con Moisés y Josué. Moisés invirtió tiempo en su discípulo, lo llevó a la presencia de Dios, lo enseñó con paciencia. Pero Moisés no vio a Josué conquistar la tierra prometida. Su inversión, sin embargo, no fue en vano.
Padres, madres, líderes: tu inversión tampoco lo es. Aunque no veas el fruto hoy, Dios está obrando en lo profundo.
2. Las luchas de Moisés (y las nuestras)
Moisés no fue perfecto. Como muchos de nosotros, también luchó con inseguridad, emociones y cansancio.
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Luchó con su identidad
En Éxodo 3:11 Moisés preguntó: “¿Quién soy yo para ir a Faraón?” Se veía como un fracasado por su pasado. Muchos padres sienten lo mismo: “He fallado demasiado”, “no conozco tanto de la Biblia”, “no soy un buen ejemplo.” -
Luchó con sus emociones
En Números 20:10-12 golpeó la roca en ira. Así también muchos padres reaccionan con gritos o palabras hirientes. Pero Dios no descartó a Moisés por un arranque de ira, y tampoco te descarta a ti. -
Intentó cargar solo con todo
En Éxodo 18, Jetro le enseña a delegar. Moisés quiso hacerlo todo él mismo, hasta que se desgastó. Quizás tú también vives bajo la presión de controlar y sostenerlo todo. -
Se sintió cansado y desesperado
En Números 11:15 Moisés le dijo a Dios: “Prefiero morir que seguir así.” Pero fue allí, en su punto más débil, cuando Dios levantó setenta hombres para ayudarlo.
Moisés nos recuerda algo: aun con sus errores, Dios lo usó poderosamente para levantar a Josué. Y de la misma manera, Dios puede usar tus debilidades como escenarios para mostrar su poder.
3. Tres lecciones prácticas para hoy
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Haz de Dios el Señor de tu hogar
“Escucha, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” (Deuteronomio 6:4)
Dios no puede ser un accesorio de domingo, debe ser el centro de tus decisiones y prioridades. Tus hijos aprenden más de lo que ven en ti que de lo que escuchan de ti. -
Ama a Dios con todo tu corazón
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” (Deuteronomio 6:5)
Los niños y jóvenes siguen lo que más apasiona a sus padres. Si tu pasión es Dios, ellos lo verán y lo seguirán. -
Haz de Dios parte del ritmo diario en tu casa
Deuteronomio 6:6–7 nos llama a repetir sus palabras a nuestros hijos en cada momento de la vida diaria. Ora antes de dormir, habla de Dios en la mesa, escucha música que lo exalte, pide perdón cuando falles, celebra lo que Él hace. La fe no se hereda en eventos grandes, sino en la constancia del día a día.
Redención en medio de los errores
La vida de Moisés nos recuerda que:
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La inseguridad no cancela el llamado. Dios le dijo: “Yo estaré contigo.” (Éxodo 3:12)
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La ira no define tu futuro. Aunque Moisés falló, Dios levantó a Josué a través de él.
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No fuimos diseñados para cargar solos. Dios siempre provee ayuda.
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El cansancio no es el final. En los momentos más difíciles, Dios renovó sus fuerzas.
No necesitas ser Moisés para criar a un Josué. Solo necesitas ser constante, humilde e intencional.