
Ps Kimberly Elvir
Honduras Campus Pastor
Ritmo De Lavarse
Durante estas semanas hemos estado hablando de los ritmos de Dios.
Hemos visto que la vida tiene temporadas.
Hay tormentas.
Hay valles.
Hay montañas.
Y una tormenta no significa que estás lejos de Dios.
También hablamos de construir una casa de paz, porque Dios quiere que su presencia transforme nuestro hogar.
Y eso me encanta de esta serie:
Dios creó el mundo con ritmos.
Desde el principio vemos que Dios estableció ciclos.
Génesis 1:3-5 RVR1960
“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.”
Dios pudo haber creado un día sin descanso.
Sin noche.
Sin pausas.
Pero estableció un ritmo.
Día y noche.
Trabajo y descanso.
Siembra y cosecha.
Porque los ritmos son parte del diseño de Dios.
APLICACIÓN PERSONAL
- ¿Qué área de mi vida necesita limpieza espiritual?
- ¿Qué estoy cargando que necesito entregar a Dios?
- ¿Qué pensamiento, actitud o hábito necesito rendir delante del Señor?
- ¿Estoy viviendo un ritmo constante de acercamiento a Dios?
DISCUSIÓN DE GRUPOS
- ¿Por qué crees que Dios estableció ritmos espirituales en nuestra vida?
- ¿Qué área de limpieza espiritual suele ser más difícil para ti?
- ¿Cómo afecta la culpa y la vergüenza nuestra relación con Dios?
- ¿Qué significa para ti que el Espíritu Santo nos corrige desde el amor y no desde la condenación?
- ¿Qué ritmo espiritual quieres comenzar a practicar en esta temporada?
1. DIOS NOS DISEÑÓ PARA VIVIR CON RITMOS
Las cosas saludables tienen ritmo.
La respiración entra y sale.
El corazón late y descansa.
Las estaciones cambian.
El océano avanza y retrocede.
El cuerpo necesita descanso para crecer.
Hasta en cosas naturales entendemos la importancia de los ritmos.
Un atleta no crece solamente entrenando.
También crece cuando descansa.
Un estudiante necesita temporadas de clases y vacaciones.
Un niño necesita rutinas para crecer.
Pero muchos cristianos viven agotados porque intentan vivir sin ritmos espirituales.
Dios no diseñó nuestra vida espiritual para sobrevivir solamente con momentos especiales.
Necesitamos ritmos diarios que nos mantengan conectados con Él.
2. EL RITMO DE LIMPIARNOS ESPIRITUALMENTE
El ritmo del que quiero hablar hoy es el de lavarnos.
No estoy hablando solamente de la limpieza física.
Aunque todos entendemos esto.
Después de salir a la calle, después del calor, después del trabajo, después del polvo, necesitamos limpiarnos.
Nuestro cuerpo acumula cosas.
Y nuestro espíritu también.
2 Corintios 7:1 RVR1960
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
Existe un ritmo espiritual de limpieza.
No porque Dios nos rechace.
Sino porque Dios quiere acercarnos más a Él.
Esto lo vemos en el tabernáculo.
Dios fue específico en cómo debía construirse porque cada elemento apuntaba hacia algo más grande.
Para entrar al tabernáculo había una sola puerta.
Esto representa a Jesús.
Jesús dijo:
“Yo soy el camino.”
Después estaba el altar.
Allí estaba el sacrificio.
Y eso nos recuerda algo poderoso:
Jesús ya pagó el precio por nosotros.
Pero después estaba la fuente de bronce.
El lugar donde había limpieza.
Antes de entrar más profundo en la presencia de Dios, había un momento de lavarse.
Esto nos enseña un ritmo:
Venimos a Jesús.
Recibimos su gracia.
Pero también permitimos que Él limpie nuestro corazón.
3. ¿CÓMO NOS LIMPIAMOS ESPIRITUALMENTE?
1 Juan 1:9 NVI
“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”
La limpieza espiritual comienza con honestidad delante de Dios.
Pensemos en diferentes áreas:
Nuestra mente
¿Hay pensamientos que necesito entregar al Señor?
Pensamientos de temor.
Preocupación.
Juicio.
Pensamientos que no reflejan la verdad de Dios.
Nuestros ojos y oídos
¿Qué estoy permitiendo entrar a mi vida?
Lo que vemos importa.
Lo que escuchamos importa.
La música.
Las películas.
Las conversaciones.
El contenido que consumimos.
Todo eso forma nuestro corazón.
Nuestra boca
¿He participado en chisme?
¿He hablado desde la negatividad?
¿He dicho cosas que no diría si la persona estuviera presente?
Nuestra boca revela mucho de nuestro corazón.
Nuestro corazón
Aquí necesitamos detenernos.
Porque muchas veces lo externo es más fácil de ver.
Pero Dios mira lo interno.
¿Tengo envidia?
A veces vemos la vida de otros y pensamos:
“¿Por qué ellos tienen eso y yo no?”
Pero un corazón limpio aprende a decir:
“Señor, todo lo que tengo viene de Ti.”
¿Estoy juzgando?
Hay una diferencia entre observar algo y asumir lo que hay en el corazón de alguien.
Solo Dios conoce las motivaciones.
¿Tengo enojo?
¿Tengo falta de perdón?
¿Tengo una ofensa guardada?
1 Corintios 13:5 NTV
“El amor no lleva un registro de las ofensas recibidas.”
Hay cosas que necesitamos entregar diariamente.
No podemos cargar una lista de heridas toda la vida.
Nuestros deseos
Filipenses 3:19 NVI
“Su destino es la destrucción, su dios es el estómago y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Solo piensan en lo terrenal.”
Hay deseos que necesitan volver a estar bajo el gobierno del Espíritu Santo.
Comida.
Alcohol.
Adicciones.
Cualquier cosa que comienza a gobernarnos.
Nuestra pureza
¿Hay áreas donde he abierto puertas que me alejan del diseño de Dios?
Pensamientos.
Conversaciones.
Contenido.
Relaciones.
Dios quiere traer libertad.
Nuestros caminos
¿Estoy caminando hacia lugares, ambientes o relaciones que me alejan de Dios?
Conclusión
¿Por qué es importante esta limpieza?
Porque el pecado produce culpa y vergüenza.
Y la culpa y la vergüenza nos hacen escondernos de Dios.
Así pasó con Adán y Eva.
Pero Dios no nos llama a escondernos.
Nos llama a acercarnos.
El Espíritu Santo no viene para condenarnos.
Viene para ayudarnos.
Viene para guiarnos.
Viene para limpiarnos.
La voz del enemigo dice:
“Escóndete.”
La voz del Espíritu Santo dice:
“Ven a mi presencia.”
Hoy podemos acercarnos a Dios y permitirle limpiar nuestro corazón.