[vc_row][vc_column][wbc_heading tag=”h4″ align=”left” md_font_size=”15″ sm_font_size=”15″ xs_font_size=”15″ title=”Hace muchos años conocí un hombre, que creció en una familia de clase media, educado con principios y valores que surgen de las entrañas del mismo ambiente familiar. Con el tiempo, se convirtió en un profesional con expectativas positivas de la vida, queriendo conquistar el mundo que abría sus puertas a esa búsqueda de anhelos, logros y metas trazadas en el proceso de la vida.

Encontró una esposa, vinieron los hijos, los logros profesionales iban de viento en popa, los objetivos trazados se estaban cumpliendo en tiempo y forma, pero surgió algo que no era parte del plan.

El, en la búsqueda de proveer un ambiente feliz para su familia, donde no hiciese falta nada y donde ellos se sintieran felices, no se enteró, que lo estaba logrando a un altísimo costo. En el afán de encontrar la libertad financiera y un estatus de felicidad permanente, no se dio cuenta que su entorno familiar estaba siendo destruido. Su falta de atención, su ausencia por horas interminables de trabajo, solo lograron que su vida de familia fuese completamente disfuncional.

Lo anterior nos lleva a reflexionar en lo siguiente: ¿Donde estás tú? ¿Cuál es tu perspectiva de la búsqueda de la FELICIDAD?

Una vida inconforme nos lleva a buscar la felicidad en un nuevo trabajo, una nueva pareja o en cosas materiales, creer que alcanzar logros es sinónimo de FELICIDAD. Las personas felices tienen una perspectiva de tiempo equilibrada, recordar con alegría el pasado, disfrutar el presente y esperar la felicidad futura podría ser la clave para mantener la felicidad. Trata de buscar la felicidad no como la finalidad de tu vida, sino más bien la forma en que la vives, disfruta de las grandes y pequeñas cosas, aprovecha lo que la vida te está brindando ahora y no en lo que vas a tener.

En la Biblia encontramos cientos de versículos que hablan de felicidad, de alegría y de gozo. Depende de cada uno encontrar la inspiración para lograr pensar un poco menos en lo que materialmente nos priva de la felicidad y un poco más en lo que Dios ofrece espiritualmente para tenerlo en abundancia. Hay también muchas pistas para la reflexión sobre nuestro estilo de vida, pero también indicaciones para el discernimiento. Entender que nuestra felicidad no depende de las circunstancias sino de que Dios se vaya convirtiendo progresivamente en una evidencia en nuestras vidas.

Estos versículos son la prueba de que Dios solo quiere nuestra felicidad. Pero una felicidad sólida y no un capricho o una fantasía. Espero puedan cambiar tu PERSPECTIVA DE LA FELICIDAD.

“El que está atento a la palabra encontrará la dicha, y ¡feliz el que confía en el Señor!” (Prov 16,20)

“Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor. Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón” (Sal 119,1-2)

“¡Feliz el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia!” (Prov 3,13)

“Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos” (Sal 1,1)

“Acude a los sabios, y te harás sabio, pero el que frecuenta a los necios se echa a perder. El mal persigue a los pecadores, y el bien recompensa a los justos” (Prov 13,20-21)

Plan de acción: Ve y pregúntale a alguien este día. ¿QUE TE HACE FELIZ? QUE ES LO MAS BONITO QUE TE HA SUCEDIDO ESTE DIA/SEMANA. Recuerda que nuestra realidad y circunstancias no es el camino a la felicidad. Nuestra felicidad está alineada a LA PALABRA DE DIOS.” font_size=”16″ line_height=”26″ color=”#828282″][/vc_column][/vc_row]

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