[vc_row][vc_column][wbc_heading tag=”h4″ align=”left” md_font_size=”15″ sm_font_size=”15″ xs_font_size=”15″ title=”Mary Slessor fue una joven nacida en Escocia, que a la edad de 28 años, alrededor del año 1876, decidió emprender viaje a Nigeria en calidad de misionera, mismo que supondría para esta valiente dama, el viaje de sus sueños.
Slessor, es conocida en su biografía más famosa como mártir, mujer inusual, llena de Coraje y un Espíritu indomable, y quién voluntariamente dio su vida al servicio de Dios para alcanzar a otros con el Evangelio.
En una noche en particular, ella escribió:
En la actualidad no soy muy quisquillosa respecto a mi cama, pero como estaba acostada sobre unas varas sucias tendidas en el suelo y cubiertas con unas hojas de mazorca de maíz, acompañada de un buen número de ratas e insectos, con tres mujeres y un niño de tres días de nacido a mi lado, así como con más de una docena de ovejas, cabras y vacas en el exterior, se puede comprender que no durmiera mucho. Pero en mi corazón, pasé una noche muy confortante y tranquila.
Lo que me lleva a reflexionar en la siguiente pregunta: ¿Cuándo piensas en las cosas que te hacen feliz, identificas gozo permanente o están basadas en circunstancias?
Siguiendo con la historia de Slessor, las condiciones por las que ella estaba atravesando eran humanamente deplorables, no puedo imaginar lo difícil que podría haber sido estar en su lugar. Sin embargo, lo que me llama la atención es esa alegría que brota de su interior, traducido en las siguientes palabras: “En mi corazón, pasé una noche muy confortante y tranquila.“
Cualquier persona en su sano juicio, creería que esto es una locura, cómo una persona puede estar gozosa y en tranquilidad al estar viviendo de esa manera. Lo anterior me hace recordar lo que la Biblia nos dice en I Tesalonicenses 5:16-18 | NVI “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”
Dios por medio de su palabra quiere que aprendamos a vivir una vida llena de felicidad, misma que se transforma en una fuerza interior que es producida en nosotros sí, y solo sí, permanecemos en El. Juan 15:9-12
El Padre tiene disponible para cada uno de nosotros su gozo inagotable, fuerza motora que puede llegar a transformar una tarde gris, en un cálido y apacible atardecer. Nehemías 8:10 “…porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.“
Todos sabemos que hay cosas que nos producen alegría, hay quienes la perciben mediante placeres o deleites, comodidades, trabajo, riquezas, personas, o incluso amistades, etc… No hay nada malo en eso, sin embargo, lo transcendental es conocer si estas cosas producen en ti felicidad momentánea o permanente.
Desconozco donde está puesta tu felicidad en este día, pero te aseguro que sí tu felicidad está puesta en circunstancias y/o personas, es muy probable que termines siendo decepcionado o traicionado por tus propias emociones. Por esta razón, quiero animarte a que te acerques a la fuente del gozo eterno, el cual se encuentra en Cristo Jesús. Su gozo no se basa en eventos circunstanciales, sino en una fuente inagotable que te sostiene aun en las adversidades que la vida te pueda presentar. Romanos 12:12
Punto de Acción: Hoy es un buen día para que tomes unos minutos a solas con Dios, y le entregues cada una de las áreas que impiden y/o limitan que experimentes el verdadero gozo que permanece, el cual solo Cristo puede ofrecerte.” font_size=”16″ line_height=”26″ color=”#828282″][/vc_column][/vc_row]